MES DE LA HISTORIA AFROAMERICANA
LA EXPERIENCIA DE UN AFROAMERICANO VIVIENDO EN TEXAS EN LOS
CINCUENTAS, SESENTAS Y SETENTAS
POR CHARLES H. BOLDEN
Conforme el mes de la historia afroamericana se aproxima rápidamente, me han preguntado: ¿porque tener un mes de historia afroamericana?, a lo cual yo respondo, para recordarnos de los papeles que los afroamericanos han tenido en nuestra historia. La mayoría de la gente sabe, que el almirante Robert Peary fue el primer Americano en llegar al polo norte en 1909, pero pocos saben que el Sr. Matthew Alexander Henson, un hombre negro, llego a su lado. Antes de que Peary muriera en 1920, este había recibido numerosos reconocimientos por sus expediciones, y no fue sino hasta el 6 de abril de 1988 cuando se reconoció que el Sr. Hanson había llegado a un lado del almirante Peary.
Muchos no saben que en los años sesenta, un hombre llamado Gordon Parks, fue uno de los primeros directores negros del cine y un pionero en ese arte, él marcó el camino para directores negros como, Spike Lee, John Singleton y Forrrest Whitaker. Tuve el placer de conocer al Sr. Parks en 1968, cuando él estuvo en mi ciudad natal filmando una película llamada “Ledbetter”. Filmaron en los alrededores de Colored Town, donde yo vivía, y en la vieja prisión.
La mayoría de nosotros hemos escuchado hablar del Dr. Martin Luther King, pero pocos hemos oído del Dr. William Edward Burgart DuBois. El nació en 1868 y murió en 1963, el Dr. DuBois fue el primer afroamericano en luchar abiertamente en contra de las injusticias y a favor de la libertad de los negros en América. El se graduó de Harvard en 1891 y fue uno de los miembros originales de la Asociación Nacional para el Avance de las Personas de Color (NAACP siglas en Inglés) cuando fue formado años antes del Dr. King; muchos querían que el legado del Dr. DuBois muriera, pero fue el Dr. King quien lo mantuvo vivo. El mes de la historia afroamericana nos recuerda de las contribuciones no reconocidas, de los afroamericanos a el éxito de este país.
Se me ocurrió compartir con todos ustedes, mis historias y experiencias vividas, creciendo en un estado del sur durante los tiempos de la segregación y bajo las leyes de Jim Crow. Yo nací y crecí en un pequeño poblado de Texas llamado San Marcos, es un pequeño pueblo que fue fundado por monjes Franciscanos a finales de los mil setecientos, quienes construyeron una pequeña misión al inicio del cauce del rio conocido ahora como el rio San Marcos. El pueblo es rico en historia; a principio de los años mil ochocientos treintas, un acuerdo entre los gobiernos de Texas y el estado mexicano de Coahuila, le dio algunas tierras a familias mexicanas para que se establecieran en los al rededores del río San Marcos. Los primeros anglo-sajones en establecerse, llegaron justo después de que terminó la guerra entre Texas y México.
San Marcos se convirtió en un pueblo de intercambio comercial y un punto de descanso para las diligencias que viajaban entre San Antonio y Austin.
No se sabe con exactitud cuando llegaron los primeros afro-americanos a San Marcos y al condado de Hayes, que fue nombrado por el guardián de Texas, el Capitán Jack C. Hayes. El Capitán Hayes comandaba a la compañía de guardianes de Texas que estaba basada en esa área para proteger a la población de los indios y de ladrones mexicanos. Había numerosos ataques de los indios Comanche y de bandidos mexicanos. Muchos bandidos mexicanos estaban enojados, por que las tierras en las que se encontraba San Marcos y el condado de Hayes fueron suyas, cuando Texas le pertenecía a México y se encontraba bajo la constitución mexicana de 1824. La historia nos ha indicado que los primeros afro-americanos que llegaron al condado de Hayes y a San Marcos, llegaron como esclavos. Se cree que en 1855, la escuela Berry-Durham fue la primera en el condado de Hayes en la que se permitió ingresar afro-americanos. Muchos aprendieron a leer y a estudiar la biblia, de hecho, las iglesias y la religión jugaron un papel muy importante en la vida de los afro-americanos durante esos primeros años y hasta la actualidad.
Después de la guerra civil, el Congreso aprobó una ley que creó el Buró Freedmen, que fue el puente entre la esclavitud y la libertad. El 19 de Junio de 1865, muchos en San Marcos se enteraron que el presidente Lincoln había firmado la Proclamación de la Emancipación, declarando libres a todos los esclavos; fue el general de la unión, Gordon Grange, quien trajo la noticia de la libertad a los esclavos de Texas, y fue su orden la que requirió a los 22,000 dueños de más de 200,000 esclavos, de ponerlos en libertad, incluyendo a los esclavos del condado de Hayes; en la actualidad, a este día le llamamos “Juneteenth” y se hace una gran celebración, también en mi ciudad natal; este es nuestro día de libertad y muchos afro-americanos prefieren celebrar este día en vez del 4 de julio, por que en 1776, nosotros como afro-americanos, no éramos libres, “nosotros la gente”, no nos incluía. El 30 de junio de 1872, el Buró Freedman fue cerrado por el Congreso.
En 1876, la ley de escuelas públicas gratuitas entro en efecto y eventualmente se abrió una escuela para niños de color en San Marcos. Cincuenta niños fueron los primeros en ir a esta escuela, para 1897, el profesor L.D. Simmons fue el primer director y la Srita. Kitty Smith y el Sr. M.A. Dodson fueron sus asistentes. Mi abuela Mattie Miller Calvin y mi abuelo Lonny “Bo Pete” Calvin nacieron por esos años, entre 1892 y 1897, ambos nacieron, crecieron y fueron educados en “Colored Town” en San Marcos; mi abuelo murió en 1957 y mi abuela en 1969.
Conforme creció la población de “Colored Town”, hubo una mayor necesidad de maestros y de una escuela más grande; el consejo de educación compró 7.3 hectáreas de propiedad entre las calles Endicott y Comal, y la antigua escuela de color se mudo ahí para 1918; fue ya en este lugar donde la Escuela de San Marcos de color y eventualmente la Escuela Negra Dunbar, permanecería hasta que se cerrara en 1965, cuando las escuelas de San Marcos fueron integradas. Todos los que crecieron en “Color Town”, que habían nacido antes de 1957, fueron a esta escuela, incluyendo a mi madre, Dorothy Calvin Bolden, su hermano, Lonny Calvin Jr. y hermanas. Emma Calvin Mayes y Cardie Calvin Moore y también yo asistimos ahí.
Yo entre a primer grado en esta escuela en 1959, cuando aun se llamaba Escuela Negra Dunbar, nombrada así por el notado autor y poeta afro-americano Paul Lawrence Dunbar.
En General, mi experiencia creciendo en “Color Town” fue una experiencia positiva pues esta no era solo una comunidad de muchas familias, era una comunidad de una familia grande, nos cuidábamos unos a otros, si un vecino se encontraba enfermo, otros vecinos ofrecían su ayuda, desde con el cuidado de los niños, hasta hablándole a un doctor. El Dr. Schive y el Dr. Sowell eran los dos doctores que cuidaban de los habitantes de “Colored Town”, nosotros les hablábamos y ellos venían a nuestras casas con sus pequeños maletines negros; la mayoría de nuestros padecimientos los curábamos con viejos remedios caseros, como con el aceite de ricino y frotando ungüento de cebadilla en el pecho. Nunca íbamos al dentista, porque no había alguno que atendiera a personas de color hasta 1970, cuando el Dr. Lewis Gilgrease fue el primer dentista en San Marcos que atendió a personas de color; si nuestros dientes se nos cariaban lo suficiente, nuestra madre nos los sacaba con un par de pinzas, primero nos daba un poco de whiskey para que lo mantuviéramos sobre el diente malo, lo cual lo adormecía y después ella lo sacaba.
Mi padre, el tío LeRoy Mayes y el Sr. Sammy Hardeman, tenían un pequeño café /parrillada en “Colored Town”. Mi padre se graduó de la Universidad Howard de Washington D.C. y era un veterano del viejo Cuerpo Aéreo del ejército, lo que hoy se conoce como la Fuerza Aérea; aún y cuando él tenía un título universitario, solo se le permitía ser un cocinero en el ejército, y era un buen cocinero, era tan buen cocinero, que llegó a ser el chef ejecutivo en el restaurante y club nocturno Villa Capra en Austin, Texas, él cual era el lugar preferido de los americanos blancos en los años cuarentas y cincuentas. Mi padre cocinó para el Presidente Eisenhower, Frank Sinatra, Dean Martin y otros que visitaban Austin, hospedándose en el hotel Driskell, comiendo y presentándose en el Villa Capra. Mi padre llegó a San Marcos por el campo aéreo del ejército Edward Gary (al que se le llamó más tarde Base de la Fuerza Aérea Edward Gary) en 1950, y conoció a mi madre atravez de mi tío Linkston Moore en 1950, y se casaron en 1951. Yo nací en 1953.
Mi madre se graduó de la Universidad Paul Quinn de Waco, Texas, la cual se supone que era separada pero igual a la Universidad de Baylor. La universidad Paul Quinn egresaba maestros y predicadores; los maestros de color graduados no podían impartir clases en escuelas de blancos y cuando mi madre se graduó, había muchos maestros de color para las pocas escuelas de color. Mi madre se volvió una sirvienta doméstica para familias blancas, limpiando sus casas, cuidando a sus hijos y lavando sus ropas, pero nunca la oías quejarse, era un trabajo honesto, y la gente blanca para la que trabajaba, era buena con ella y con nosotros como familia.
En la parte trasera del café/parrillada de mi padre y mi tío, la gente jugaba domino, le llamaban la choza del domino’ aun los puedo oír ahora, “haz la sopa; mula de seis al frente”. Mi tío tenía un pequeño departamento arriba del café y el Sr. Walter Brady lo rentaba; el Sr. Brady fumaba los cigarros más largos que había visto y cuando sacaba su guitarra y su armónica, podía tocar como nadie más. Mis padres o mi tío siempre tenían algo puesto de Nat King Cole o de Sam Cooke en el tocadiscos y tampoco podían olvidar a unos jóvenes Ray Charles y Bobby Blue Bland. A mi padre le gustaba la música de Louis Armstrong y la banda de Count Basie; el Blues era el rey. Todos los viernes por la noche, era la noche de shock de cinco estrellas en la estación KENS TV, canal 5. Solo había tres canales que podíamos ver, la estación KENS CBS de San Antonio, la estación WOAI TV NBC de San Antonio y la estación KTBC TV CBS / ABC de Austin; ¡no había televisión por cable! El programa, noche de shock de cinco estrellas pasaba películas de horror de Vincent Price y Boris Karloff, y yo solía sentarme en las piernas de mi papá mientras lo abrazaba fuertemente, tenía cinco o seis años entonces, y esas películas daban mucho miedo. Verán, en ese entonces, en Colored Town, los padres eran parte de la vida de sus hijos, teníamos noches de familia, en la que los dos padres hacían algo con sus hijos en la casa. En San Marcos, en los años cincuenta, había muy pocas cosas que las personas de color pudieran hacer fuera de Colored Town, realmente no se nos permitía andar fuera de Colored Town después de anochecer, a menos que estuviéramos trabajando para alguien; nos entreteníamos a nosotros mismos y la familia era lo que reinaba.
Nosotros los niños, siempre jugábamos afuera, nuestros padres no tenían que buscarnos lejos, porque estábamos en la calle del Valle o en el patio de recreo de la escuela Dunbar. El Sr. Alonzo Hodge dirigía los equipos de ligas menores; jugábamos con otros equipos de niños de color de Kyle, Luling, Lockhart y Seguin Texas. Los blancos tenían sus propios equipos en San Marcos y sus propios campos de beisbol. No había albercas para personas de color en San Marcos, nadábamos en el Rio San Marcos, corriente abajo del parque Rio Vista, donde los blancos tenían un parque y nadaban. Los blancos y los negros nunca nadaban en la misma parte del río, la parte de los blancos se encontraba corriente arriba de la parte de los negros. Con frecuencia tomábamos viajes de 23 millas sobre la paja en la parte de carga de las camionetas, hiendo de San Marcos a Seguin, allá tenían una alberca y un parque para gente de color, esos viajes sobre la paja eran divertidos, siempre trataba de irme enfrente y adorábamos la alberca de Seguin.
Colored Town se encontraba en medio de cinco iglesias, la Escuela Negra Dunbar y el centro comunitario, que era el punto de reunión social. Las iglesias eran la Primera Iglesia Bautista de Color, la Segunda Iglesia Bautista de Color (ahora llamada la Iglesia Bautista Bethel), la Iglesia Jackson Chapel, de la que éramos miembros, la Iglesia Wesley Chapel y la Iglesia Santidad. Los domingos por la mañana, todos estaban en la iglesia en algún lugar u otro, el coro estaría cantando y nosotros estaríamos bailando de un lado a otro, después de cantar, el predicador nos pedía que nos sentáramos y nos indicaba que lectura leer, y entonces el empezaría a predicar; los hombres comenzaban a mecer su cabeza de adelante hacia atrás, mientras la mujeres bailaban entre las filas con sus manos en el aire, mientras lágrimas corrían por sus mejías y gritaban, ¡Alaben a Dios! y ¡gracias Jesús! Yo le preguntaba a mí padre que estaba pasando, y él solo me contestaba que estaban felices porque el Señor se encontraba presente en la Iglesia, yo teniendo solo cuatro o cinco años, siempre miraba alrededor tratando de verlo presente.
También estaba confundido, pues todas las imágenes que había visto de Jesucristo eran de un hombre blanco, y me preguntaba porque un hombre blanco habría de querer venir a una iglesia de afro-americanos; siempre se me habían dicho, que el hombre fue hecho a imagen y semejanza de Dios. Sabía que había hombres blancos, hombres hispanos, hombres negros y japoneses, por los cuales siempre me sentía mal, porque había un gran gorila llamado King Kong y una grande lagartija llamada Godzilla, que siempre estaban destruyendo Tokio, donde los Japoneses vivían. Recuerdo que cuando tenía cuatro o cinco años, siempre me preguntaba cual era la verdadera imagen de Dios, pues habiendo tantos hombres diferentes, ¿era blanco, de color, japones o qué?, nunca encontré la respuesta. Después del servicio religioso, la gente solía traer pollo frito, elotes enteros, frijoles cocidos, costillas a la barbacoa, pay de camote, pan de maíz y más cosas, y todos comíamos juntos como una grande familia; nosotros los niños jugábamos, y todo esto era lo normal de todos los Domingos en Colored Town después de la iglesia.
Mi corazón se rompió dos veces en aquellos primeros años. En julio de 1958, nació mi hermano menor; para mí estaba bien ser un hijo único, tenía toda la atención de mi mamá y mi papá, y no tenía que compartirla con nadie; y entonces, este bebé entro a la escena, yo tenía casi cinco años, y no podía entender de donde había salido este bebé, pero tenía la esperanza de que lo regresaran de donde sea que haya venido. Las mujeres de Colored Town venían a la casa y traían comida, le ayudaban a mi mamá y cargaban a este bebé solo para decirle que bonito estaba, y yo decía, ¿y que tal yo?, ¿yo no estoy bonito también?, yo podía hacer más que solo tomar leche, llorar y ensuciar pañales, de hecho, podía ir al baño yo solo, yo era un chico grande. Mi mamá solía decirme, Charles cuida al bebé, y yo me decía a mí mismo, porqué, no se va a ir a ningún lado. Hoy en día, mi hermano es mi mejor amigo y la persona con la que siempre puedo contar. La segunda vez que se me rompió el corazón fue con la muerte de mi papá por cáncer, el 8 de marzo de 1960 en el hospital para veteranos en Kerrville, Texas. Mi papá era muy especial para mí y él amaba a sus chicos, yo tenía casi siete años en ese entonces; me sentí engañado por que ya no tenía un papá; yo crecí sin un papá, pero había suficientes hombres en Colored Town que me podían dar unas buenas nalgadas cuando era necesario que me las dieran, así como también hubo padres sustitutos cuando necesitaba uno, éramos todos una grande familia.
Por las noches de los viernes y los sábados, el centro comunitario era el punto de encuentro social de todo Colored Town, podías escuchar a James Brown, Stevie Wonder, los Supremes, Aretha Franklin, Gladys Knight y otros más; todos bailaban y se divertían. El condado de Hayes era un condado de ley seca, no se podía comprar alcohol en ninguna parte, pero había un hombre que venía y desde la cajuela de su carro vendía y compraba licor destilado ilegalmente, eran cosas para tomar más fuertes que una Pepsi Cola. El centro comunitario fue construido en 1873, inicialmente como un anexo de la cárcel del condado que se encontraba enseguida, fue construido para las personas de color; en los cuarentas, el centro comunitario fue comprado y convertido en un club USO (organizaciones de los servicios unidos) para soldados de color que regresaban del campo aéreo Edward Gary, después de pelear en la Segunda Guerra Mundial y de la Guerra de Corea; era el único lugar en San Marcos, donde soldados de color podían ir a bailar, divertirse y conocer a chicas del área. En 1965, el campo aéreo Edward Gary fue cerrado y fue convertido en el Cuerpo Laboral Edward Gary; los estudiantes de color de Edward Gary, también solo podían ir a bailar ahí, pero eran diferentes a los soldados, no eran tan disciplinados, y las peleas se volvieron algo común en el centro comunitario, hasta que cerró finalmente en 1967, y hoy en día es el Museo de la Herencia-Patrimonio Negro (a).
Mi primo Ollie Hamilton, administraba la tienda local de abarrotes de Colored Town, y junto con Wuest’s Grocery Store, que se encontraba en la calle San Antonio, enseguida de la planta embotelladora de Coca-Cola, eran las todas las tiendas en todo San Marcos, que permitían que gente de color compraran ahí. Había un H-E-B, pero era solo para gente blanca hasta 1966; también cerca de Colored Town, había un G&G Grocery Store, propiedad de los hermanos Gonzalez, donde también podíamos ir de compras, sí, también había gente hispana en San Marcos, pero ellos vivían en lo que llamábamos Mexican Town. También podíamos ir de compras a la tienda JC Penny, los apartados eran lo que más se usaba entonces, pues nadie tenía tarjetas de crédito en esos tiempos, ojala y volviera a ser así ahora. El viejo Tuttle era el dueño de la maderería Tuttle’s Lumber Company, el siempre estaba dispuesto a ayudar a la gente de color cuando necesitábamos madera o clavos; mi papá construyó nuestra casa en la calle central con sus propias manos, y el Sr. Tuttle ayudó con la madera y clavos; hasta el día de hoy permanece abierta la maderería Tuttle, desde que fue inaugurada en los años veintes. Podremos haber sido segregados y vernos diferentes del resto del mundo, pero sobrevivimos como raza y una cultura, porque éramos autosuficientes.
En los años cincuenta y sesenta, la gente de color tenía que pagar un impuesto de casilla electoral y comprobar que sabían leer para poder votar, la mayoría sabía leer gracias a la escuela Dunbar y a sus maestros; aún y cuando se suponía que votar era algo gratuito, había una ley en Texas que decía que si alguien en tu familia podía votar antes de 1866, quedarían exentos de pagar el impuesto y pasar la prueba de leer, pero como casi a nadie de color se le había permitido votar antes de 1866, y la mayoría de los blancos, sí podía votar antes de 1866, pues esta ley solo afectaba a la gente de color; esto permaneció así hasta 1965, cuando paso la ley de derecho al voto, quitando el impuesto y la prueba de lectura.
En los años cincuenta, en Colored Town, la poliomielitis era la enfermedad a la que todos le temían, tres persona que yo conocía, entre ellos dos primos, padecieron esta enfermedad, eran mis primos Mary Bell Mayes, John “Pee Wee” Calvin y la hija de la señora Clayton, Delores Clayton. Mi prima Mary Bell murió de polio a los 7 años, era la hija de mi tío LeRoy Mayes y de mi tía Emma; Delores Clayton aun sigue viva, y mi primo Pee Wee aun vive, tiene 55 años de edad; la polio no detuvo a mi primo Pee Wee ni un poco, tiene más de treinta años casado con su esposa, tiene nueve hijos y más de diez nietos, es productor de música en Austin, Texas y ha compuestos algunas canciones, el es la única persona que yo conozco que puede lanzar una bola de beisbol a mas de cien millas por hora sin perder el control; hace algunos meses lo vi en el funeral de su madre, su nombre era Willie Katherin Moten Calvin, yo no sabía hasta ese día cual era su nombre, siempre la había llamado Bill, ella estuvo casada con John Calvin Sr., quien murió en 1989.
Mi educación empezó en 1957, cuando entre al kínder para niños de color de la Srta. Katherine Hardeman, la mayoría de los niños de color que nacieron después de 1945 fueron a ese kínder; En 1959 entre al primer grado en la escuela Dunbar; la Srta. Iola Smith fue mi maestra, quien también fue la maestra de primer grado de mi mamá, el Sr. Maurice Powell era el director, y si te metías en problemas, el te ponía una tunda con un metro en su oficina y después le hablaba a tus padres, ¡intenta eso hoy en día! Todos éramos estudiantes de dieces porque teníamos maestros a los que les importaban sus estudiantes y porque los padres también eran parte de la educación de sus hijos. Los maestros en la escuelas de color no enseñaban por el pago que les daban, además de que era muy poco, enseñaban porque la responsabilidad y el honor de enseñar, por aportar a la formación del carácter y la educación de los niños de color; muchos fuera de Colored Town consideraban que los niños de color eran menos que personas y sin importancia. Teníamos una fuerte Asociación de Padres y Maestros que los apoyaban, y cuando los maestros daban la orden de abrir los libros en la página dos, era una orden respaldada por la regla de unas buenas nalgadas si no lo hacías; cuando finalmente se integraron las escuelas y un maestro blanco te indicaba que abrieras tu libro en la página dos, lo considerábamos una sugerencia respaldada por nada, muchos simplemente no lo hacían y nos daba la apariencia de que a los maestros blancos no les importaba, por eso muchos simplemente nos la pasábamos jugando; nuestras calificaciones bajaron porque teníamos maestros, en escuelas blancas, que no nos querían ahí y que no les importaba, se les forzó a que nos tuvieran ahí y se notaba su descontento, al principio, no nos veían como iguales de los niños blancos.
La escuela de color, primero llamada Escuela Punto Central de color y después renombrada la Escuela Negra Dunbar, impartía clases del primer al doceavo grado hasta 1957, fue entonces cuando se integraron las escuelas en San Marcos y la escuela San Marcos Junior High se unió a la escuela San Marcos High School, y entonces, en 1958, los grados del séptimo al doceavo fueron transferidos a esas escuelas; los grados del primero al séptimo no fueron integrados a las escuelas blancas hasta 1965, así que yo tomé clases en una escuela solo para negros hasta que llegue al sexto grado. Tuve varios maestros negros muy buenos que hacían muchos esfuerzos para asegurarse que los niños de color aprendiéramos a leer, escribir y a aprender matemáticas, fueron grandes figuras modelo. En 1965, cuando el resto de los grados escolares fueron integrados a escuelas blancas, todos los maestros de color, con excepción del Sr. Forrest Manjang, fueron despedidos, no había lugar para maestros negros en las escuelas blancas. La Sra. Iola Smith comenzó dando clases en una escuela de color, fue la maestra de mi mamá y la mía también, pero al llegar 1965, y después de dar clases por 33 años, fue forzada a jubilarse.
El Sr. y la Sra. Powell se mudaron; la Señorita Callahan permaneció en San Marcos y en Colored Town, hasta su muerte, al igual que la Señorita Smith que murió en 1975. Estos fueron grandes maestros a los que no se les dio la oportunidad de mostrar lo que pudieron haber hecho en escuelas para blancos. Creo que hubieran sido maestros excepcionales y tan exitosos como los maestros blancos, sino es que más.
Ingresé a la escuela primara Campus Elementary en 1965; esta fue mi primera experiencia de asistir a la escuela, rodeado de alumnos blancos. Pertenecía a la clase de sexto año de la Sra. Houston. La escuela Campus era única ya que estaba ubicada en el terreno del Colegio para Maestros de Suroeste de Texas (posteriormente llamada Southwest Texas State University y hoy conocida como Texas State University). Sí, éramos alumnos de sexto año de primaria que íbamos a la universidad, así lo concebíamos. Los niños negros estaban distribuidos en tres escuelas primarias: Campus, Jim Bowie y William B. Travis (Viva El Alamo). Los primeros meses en todas las escuelas para blancos eran difíciles, pues era claro que no éramos bienvenidos, pero estábamos mezclados unos con los otros sin remedio. Había peleas con frecuencia, que normalmente eran causadas por algo que nuestros padres nos habían dicho o enseñado, recuerdo que mi primera pelea, fue con u niño llamado Arthur Murry, el entró a mi clase un día y no dejaba de mirarme, a lo cual le pregunté que cual era el problema, y dijo que su padre decía, que todos los negros éramos chimpancés y que él estaba buscando el parecido; ésas eran palabras de pelea, pero fue su padre quien en realidad lo había provocado; creo que si nuestros padres no hubieran intervenido, nos hubiéramos llevado bien y nos hubiéramos aceptado con mayor rapidez.
Muchos padres blancos no querían que sus hijos jugaran con nosotros, y siempre nos culpaban de todo. A pesar que las escuelas estaban integradas, los alumnos blancos tenían su receso para la comida primero que los niños negros, ellos comían y jugaban, y posteriormente nosotros comíamos y jugábamos. Estábamos en una escuela integrada, pero segregada a la vez, ya que no comíamos ni jugábamos juntos, solo nos sentábamos juntos en un salón. Por supuesto que nuestros padres se preocupaban por el Klu Klux Klan, que combatían la integración en cada oportunidad.que tenían; su lema era “El Poder Blanco”, eso era un gran temor entre nuestros padres. Algunos de los niños, de padres miembros al clan, traían las creencias de sus padres a la escuela. Sí, existían problemas desde el principio.
Fue en 1965 cuando nos permitieron unirnos al Club de Mickey Mouse y sí, fuí mosquetero del club. En mi ciudad teníamos dos teatros, el Holiday y el Palace, los niños negros podíamos ir al teatro Holiday los domingos, al club de Mickey Mouse, pero teníamos que sentarnos en los balcones traseros, mientras los niños blancos se sentaban en la parte delantera abajo; los adultos negros podían ir a cualquiera de los dos teatros, pero solo en domingo, y ellos también tenían que sentarse en los balcones traseros; la entrada tenía un costo de diez centavos; no había baños para negros en el teatro, así que todos conservábamos los vasos desechables de los refrescos.
Pasé mi primero y segundo año de secundaria, en la Escuela Secundaria San Marcos en 1966 y 1967. En 1967, el cantante Jame Brown lanzó su canción “Soy negro y estoy orgulloso”, el movimiento del poder negro se fortalecía. El Presidente Johnson había firmado el Acta de Derechos Electorales de 1965 y el Acta de Derechos Civiles de 1964; muchos blancos se sentían amenazados por estas leyes que les otorgaban a los negros el derecho a votar y de tener un juicio apropiado bajo la ley, también por el movimiento del poder negro, las Panteras Negras se volvieron más activas, al igual que otros grupos como el de Malcolm X y la Nación del Islam; muchos afro-americanos veían a estos grupos como luchadores por la libertad y justicia, porque los no negros los veían como terroristas. Martin Luther King fue una fuerza motriz a la que muchos blancos le temían, pero otros respetaban; mi madre fue parte del movimiento de Derechos Civiles y un oficial de NAACP. Mi madre, abuela, hermano y yo estuvimos sentado en un sofá, en 1963 viendo por televisión el discurso ‘Yo tengo un sueño’ de Martin Luther King, vaya, que si sabía hablar.
Después llegaron los disturbios de 1968, cuando el Dr. King fue asesinado; yo estaba en la preparatoria entonces, y muchos de nosotros empezamos a usar lo que se conoció como el peinado afro, sí, yo también use uno. La Guerra de Vietnam había comenzado y muchos negros de Colored Town fueron reclutados y enviados a ‘nam’ como le llamaban, dos de esos hombres negros murieron: Johnny Dipper Odem and Kenneth Styles. Dipper murió cuando su helicóptero se estrelló con una montaña y Kenneth murió cuando pisó una mina terrestre. Mi madre solía decir que esto dos valientes hombres murieron por la libertad, pero para la gente de color en EUA, en ese momento, había poca libertad, ya que éramos considerados tres quintas partes de de una persona. La gente de color seguía siendo tratada como ciudadanos de segunda categoría, y aun cuando para1968 las escuelas estaban integradas, en otros aspectos de la vida cotidiana, como restaurants, la segregación seguía presente, todavía había baños para blancos y para negros, todavía teníamos un cementerio para blancos y uno para negros, los noviazgos y matrimonios inter-raciales eran una violación de la ley, a pesar de que la Suprema Corte de Justicia abatió las leyes que prohibían relaciones inter-raciales en junio 12 de 1968, en el caso de Virginia de Loving contra EUA. Puedo añadir que hablar español si eras de origen hispánico también era contra las leyes, y era castigado con condenas en la prisión municipal; se hablaba inglés o se iba a la cárcel.
En 1966 conocí a mi primer amigo blanco, quien es hoy uno de mis mejores amigos: Bobby Kinser, Jr. su padre, Bobby Kinser, padre, se convirtió en nuestro sheriff en 1964 y sirvió hasta 1972. Fue el Sheriff Kinser quien me interesó en la procuración de justicia, el era respetado en la comunidad blanca. Los Kinsers, vivían dentro del terreno de la cárcel municipal de Hayes, la cual estaba a unas cuadras de mi casa y en las afueras de Colored town. La residencia del sheriff estaba en la planta baja y los prisioneros vivían en la parte de arriba. Bob y yo, jugábamos basquetbol en la cochera de la cárcel, él fue el primer chico blanco en pasar la noche en mi casa en Colored Town, de hecho, fue el primer chico blanco en pasar la noche en una casa de Colored town. A través de Bob, conocí a otros amigos blancos: Vermont Farmer, cuyo padrastro Chester Reeves era agente estatal de antigüedad en el condado de Hays y Ken Hopson, cuyo padre era profesor en la Universidad estatal del sureste de Texas, mediante el Agente Reeves, conocí a su compañero de la patrulla federal de caminos, Ralph McClenden y al Sr. Joe Davis, policía montado de Texas, ellos moldearon y nutrieron mi interés en la procuración de justicia.
Por primera vez estaba experimentando la vida fuera de Colored Town y tenía amigos que no eran negros. Con estos nuevos amigos, caí en una crisis de identidad, porque conforme más me acercaba y era aceptado por mis amigos blancos, más perdía amigos negros. Las personas negras de Colored Town empezaron a llamarme “Tío Tom” o “Chico que quiere ser blanco”, esto era en 1967, y acababa de entrar a la preparatoria. Me enamoré de la música country y a través de Bob y el Sheriff, conocí al cantante Willie Nelson. Mi sueño de ingresar a la procuración de justicia, era motivo de burla entre los negros, porque la gente negra, simplemente no eran oficiales de la policía, y constantemente escuchaba que los blancos no iban a permitir que un negro fuera policía. Mi sueño de ir a la universidad, era desanimado por maestros blancos me decían que yo no era lo suficientemente inteligente, los niños de color simplemente no eran inteligentes para la universidad, me decían, pensaban que yo debía ser un vigilante, conserje o personal de sanidad (recolector de basura). Empecé a odiar ser negro, porque si eres blanco el mundo estaba a tus pies para tomarlo y todos te animaban para que hicieras lo que deseabas, pero si eras negro todos tus deseos eran desanimados y bloqueados; era mucho lo que te decían que no podías hacer siendo negro.
En 1969, conocí a una bella chica blanca de cabellos rubios llamada Charlene Burke; en realidad, ella me conoció a mí. Me encontraba comiendo enfrente de la Preparatoria San Marcos, en un lugar de hamburguesas de nombre “Big Willies”, ella estaba con otras chicas y se me acerco preguntándome si podía sentarse, a lo cual yo accedí, ella nunca había conocido a un chico negro y yo no había conocido a una chica blanca; construimos una gran amistad, que se convirtió en amor, pero ese tipo de relación entre un negro y una blanca estaba prohibida por la ley. El director de nuestra escuela se enteró y llamó a nuestros padres; mi madre me dijo, que el director le había ordenado que le pusiera un alto a la amistad que tenía con Charlene o sería expulsado y arrestado. Ambos teníamos 15 años, y empezaba a odiarme a mí mismo, por no poder estar con la chica de la que estaba enamorado, todos decían que no era lo suficientemente inteligente para ir a la universidad, y todos decían que mi sueño de ser un oficial de la ley no podía ser realizado, ni se haría realidad. Me convertí en una persona muy enfadada.
Mi madre trabajaba para el doctor y la señora Erickson; la Sra. Ruth Erickson, era la maestra de francés en la preparatoria de San Marcos y el Dr. Erickson, director del Departamento de Economía en la Universidad del suroeste de Texas; un día, mi madre le pidió a la Sra. Erickson que hablara conmigo, y ella me dijo, que dejara de verme como un negro, y que me viera como una persona, a lo cual le respondí, que podría hacerlo, si el resto del mundo lo hacía; también me dijo, que el cambio social toma tiempo, y que todo cambio inicia con un pionero, y me indico que yo fuera ese pionero, pero que dejara que las cosas cambiaran lentamente, que a mis 15 años, la educación debía ser mi prioridad y no chicas, sin importar el color; me dijo, que si la gente se burlaba de mis sueños, era porque no tenían los suyos propios, y que cuestionaban, porque yo tenía sueños, cuando ellos no los tenían; decía que eso era envidia de los demás. La Sra. Erickson me aconsejo que siguiera a mi corazón, y que nunca dejara de perseguir mis sueños, me indicó que dejara de escuchar a aquellos que optaban por destruir, y escuchara solo a los que se preocupaban por construir y animar, me dijo que por ser un chico negro, sería más difícil alcanzar mis sueños que para los chicos blancos, pero que no era imposible y que eran sueños realistas.
En 1970, el Dr. Erickson me presentó al Dr. WC Newberry, quien administraba un programa federal de nombre “Proyecto Upward Bound”. Este programa, ayudaba a alumnos de bajos ingresos a prepararse para la universidad, y en junio de 1970, antes de graduarme de bachillerato, empecé a tomar clases preparatorias de lunes a sábado; éste programa también encontraba empleos temporales de verano para nosotros; el programa me preparó bien. Antes de entrar a la Universidad del Suroeste de Texas en junio de 1971, el Dr. Newberry me dijo, y lo cito: “Charles, nunca te veas a través de los ojos de otros, porque los ojos de otros pueden tener una opinión menos favorable de tus verdaderas habilidades. Siempre obsérvate con tus propios ojos. Esto te dará la fuerza para creer en ti y en tus capacidades y te dará el valor para pelear por grandes retos que te guiaran al éxito y a la movilidad en ascenso.” Nunca he olvidado esas palabras.
Fui aceptado e ingrese a la Universidad estatal del Suroeste de Texas (SWT) en el verano de 1971; este fue un nuevo reto en mi vida, y un regalo de Dios, que pensé nunca vería. Conocí a un cantante de country, que era poco conocido, de nombre George Harvey Strait, quien tocaba con su banda los viernes y sábados en la noche en un local; nos graduamos el mismo año 1975. Hoy, George Strait es uno de los artistas country más grandes en EUA.
Mi especialidad fue Justicia Criminal, y aquí comenzó mi largo camino, para alcanzar mi sueño de convertirme en un oficial de la ley. La universidad estatal de Texas SWT tenía entonces, y todavía hoy tiene, el segundo departamento de justicia criminal más grande en EUA. La Universidad estatal de Sam Houston en Huntsville, tiene el departamento más grande. La Universidad de Northwestern, en Illinois, tiene el tercer lugar, y el Colegio de Justicia Criminal, John Jay en Nueva York es el cuarto. Empecé trabajando como despachador y oficial de tránsito en el campus, y Robert McKinney era jefe de la policía de la Universidad, el era un comandante retirado de la policía de Dallas, quien apoyo al Servicio Secreto en la protección del Presidente John F. Kennedy en 1963, quien fue asesinado; el Jefe McKinney, también dirigió al equipo de investigación de la Policía de Dallas, que trabajó con el FBI y el Servicio Secreto en la investigación de la muerte del Presidente Kennedy.
El Jefe se interesó en mí, y me ayudo en el camino; me convertí en un patrullero estudiantil en el campus y pasé mucho tiempo patrullando con los oficiales estatales asignados al condado de Hayes. En agosto de 1975 me gradué con mi título en Justicia Criminal; mucha gente dijo, que yo no era lo suficientemente listo para ir a la universidad y que debí ser vigilante o recolector de basura. Los chicos de color según me decían, no eran inteligentes como para ir a la universidad. En primera fila estaba mi madre, con lágrimas en sus ojos; su hijo logró hacer lo que la gente decía no podría hacer por no ser lo suficientemente listo: graduarse de la universidad. Otra persona que me animó y que estaba en el público, era un hombre negro de nombre Sandy Coleman, que en 1972, se convirtió en el primer oficial de policía negro de San Marcos, él también me decía que continuara persiguiendo mis sueños.
Durante mi último año en la universidad, fui a una feria de empleos. El Departamento de Seguridad de Texas tenía un modulo en la feria, y ahí conocí a un agente negro de nombre Joe Robinson, quien era el primer negro contratado por el departamento en 1971. Adolph Thomas fue el segundo negro contratado en 1972, seguido de LeRoy Young en 1973. Yo pertenecía a la clase B-75 de reclutas la cual inicio en octubre de 1975. Había 126 hombres y dos mujeres en esta clase. Catorce de nosotros éramos negros y una mujer negra. Vaya que si esta escuela era dura. Presionaban a los reclutas negros, como nos llamaban, a cada paso. Escuchábamos la palabra negro más de lo que nos gustaría, e hicieron todo lo que pudieron para tratar de ahuyentarnos, hasta que llegó un punto en el que todos decidimos renunciar, y fue cuando entonces un agente blanco, de nombre Jim “Old Blue” Shaw, nos reunió a todos y nos preguntó: ¿si los blancos les dijeran que se fueran del planeta, a donde se irían?, todos pensamos un rato y no tuvimos respuesta alguna, y después nos preguntó que ¿cuando íbamos a dejar de correr e íbamos a empezar a exigir nuestros derechos?, ¿Cuándo íbamos a demostrarle a el mundo, que no podíamos sobrepasar cualquier reto que se le pudiera poner a un hombre?, que ¿Cuándo nos íbamos a poner de pie y decirle a el mundo que tenemos un derecho de estar ahí?. El Sr. Shaw nos pidió que pensáramos sobre lo que nos había dicho y que nos esperáramos un día más; poco sabíamos nosotros de las buenas intenciones con la que hacían las cosas que nos hacían. Nos quedamos en la escuela y aguantamos el hostigamiento y el trato desigual.
Ya para el final del curso, Steve Baggs, nuestro entrenador físico e instructor de defensa personal, nos reunió a todos, y les dijo a todos los reclutas blancos, que nosotros los reclutas negros, habíamos aprendido algo que ellos no habían podido aprender, y que era el trabajar como un equipo, como una unidad; que nosotros estuvimos unidos, nos cuidábamos las espaldas unos a otros. Un equipo es solo tan fuerte como su eslabón más débil, que si uno de nosotros era el último al correr, todos éramos los últimos, si uno de los reclutas de color, necesitaba entrenamiento físico extra, todos lo necesitábamos, si alguno estaba teniendo problemas académicos, todos le ayudaban estudiando con él. Eventualmente aprendimos que si no podíamos tolerar el hostigamiento y el maltrato en la academia, no lo podríamos haber tolerado en los caminos de Texas; cuando salía a las carreteras de Texas, tenía que luchar por que se me respetara diariamente, la academia nos preparó para lo que nos esperaba, y nos preparó bien, hoy puedo apreciar todo lo que hicieron por nosotros.
En marzo de 1976, me gradué de la academia de agentes, en la generación número B-75; y de nuevo, mi mamá estaba sentada en la primera fila, con lágrimas en los ojos, había logrado la parte más grande de mi sueño, convertirme en un oficial de la Ley. Se me asignó a Katy, Texas, justo al Oeste de Houston, y antes de que partiera para allá, mi mamá me hizo ponerme mi uniforme e ir a la iglesia, se paró a hablar ese día y le dijo a todos, que muchos de los que estaban ahí, se habían reído de mi sueño de convertirme en un oficial de la policía, que muchos habían dicho, que los blancos nunca dejarían que un chico de color fuera policía; apunto hacia mí y le pidió a todos que me miraran, a su hijo en uniforme, como prueba de que los sueños se pueden volver realidad con empeño, creencia en sí mismo y trabajo duro. Muchos de mi generación se volvieron grandes líderes; en 1988, LeRoy Young, que era de la generación dos años antes que yo, se volvió el primer guardián de Texas de color de la era moderna, se cree que un hombre de color llamado, Wilbert Scott, fue el primero en 1865, y sirvió hasta 1867, cuando se dice que murió en una embestida de indios Comanche, cerca de Fort Stockton, Texas, aunque esto se sigue debatiendo en la historia. En el 2002, mi compañero de generación, Earl Pearson, se convirtió en el primer capitán mayor de color, de los guardianes de Texas, esta es la persona que encabeza a los guardianes de Texas. Eddie Williams, otro compañero de generación, se convirtió en el primer capitán de la patrulla de caminos del este de Texas; la generación B-75 produjo muchos líderes sobresalientes.
En enero de 1980, y por petición del gobernador de Texas, William P. Clements Jr., se me transfirió de la patrulla de caminos, a la oficina y al equipo del Gobernador; fui uno de los primero hombres de color, en servir a cualquier gobernador tejano en una posición de gran responsabilidad, que no fuera cocinero, sirviente, mayordomo o jardinero. También como parte del equipo, había otro hombre de color llamado Joe Kervin; el era un afro-americano millonario, que tenía un negocio de limpieza de oficinas, el más grande del Norte de Texas, quizá debí de haberme interesado en la ingeniería sanitaria (sacar la basura). Mi mamá estaba aun más orgullosa, y solía decirle a la gente que su hijo trabajaba para el gobernador; ella murió el 30 de abril de 1995. En 1984, el Gobernador Clements perdió su reelección ante Mark White y el Gobernador White me pidió que me quedara en el puesto, lo cual hice, hasta que fui contratado por el Departamento del Estado en marzo de 1986. No está mal para un chico al que algunos maestros le dijeron que no tenía la inteligencia para cursar la universidad.
En este año del 2009, y tomando en cuenta mi tiempo con el departamento de la policía de la universidad, estaré comenzando mi año 38 en el ejercicio de la Ley; en esos casi 38 años de servicio, y a mis 56 años de vida, he visto muchos cambios en la sociedad y muchas inclusiones positivas de afro-americanos en la vida americana; varias oportunidades de empleo se han abierto, y hoy, los afro-americanos de la generación del “Baby Boom”, la tienen más fácil que nuestros padres; pero lo que nos sigue faltando es la rapidez para ascender en los trabajos. Stephanie Armour escribió un artículo el año pasado en el periódico USA Today, llamado “Las minorías dicen que el avance en el trabajo está bloqueado”, en el que dio muchos ejemplos que recibió de personas de las minorías, muchos son verdaderos; pero quizá con la elección del Presidente Obama, (me hubiera gustado que mi mamá hubiese visto la inauguración), el trabajo sobresaliente de los afro-americanos, sea gratificado con movilidad ascendente. Con la ayuda de Dios y sus bendiciones, algún día, la raza de alguien no será factor en ningún aspecto de la vida, y el éxito será basado en el merito, desempeño y carácter; no tengo duda, que esa meta será alcanzada y entonces, todos seremos hermanos y hermanas en el verdadero espíritu de Cristo.